El siniestro se produjo el viernes por la noche en el Km.124 de la Ruta 9 (sentido Buenos Aires-Rosario), cuando el conductor de su Volkswagen Senda, se despistó y terminó volcado dentro del arroyo Cañada Honda.
En el vehículo se movilizaban cuatro integrantes de una familia oriunda de la ciudad de Victoria, provincia de Entre Ríos, compuesta por el conductor de 33 años -el único que salió vivo del accidente-, su pareja de la misma edad, un hijo de ellos de solo un año, y el padre del hombre, estos últimos tres quedaron atrapados en el automóvil debajo de las aguas y fallecieron.
Cuando llegaron al lugar, Bomberos Voluntarios de Baradero, efectivos policiales y personal de emergencias, se encontraron con el automóvil parcialmente sumergido en el arroyo y dentro del habitáculo a las tres personas fallecidas.
Las víctimas fueron identificadas como Melina Victoria Acevedo, de 33 años; su hijo Rafael Nicolás Giménez, de un año; y Rodolfo Giménez, de 65 años. De acuerdo con los primeros peritajes realizados en el lugar, los tres fallecieron por asfixia por ahogamiento.
El conductor del vehículo, Guillermo Nicolás Giménez, de 33 años, logró salir antes de que el automóvil quedara completamente bajo el agua. Fue hallado por los rescatistas con signos de hipotermia y trasladado a un centro asistencial de la zona para recibir atención médica.
“Es una zona sumamente oscura. Cuando llegamos, logramos ubicar el auto, que había caído desde más de dos metros. Lamentablemente, al sacarlo nos encontramos con las tres víctimas fallecidas”, relató Román Montenegro, integrante de los Bomberos Voluntarios de Baradero que participó del operativo, en declaraciones que consigna el sitio Noticias Argentinas.
Los investigadores intentan determinar qué provocó el despiste. Entre las hipótesis que se analizan figuran una posible pérdida de control del vehículo, una maniobra evasiva o algún desperfecto mecánico, aunque hasta el momento no trascendieron conclusiones oficiales.
La causa quedó en manos de la Unidad Funcional de Instrucción N°8 de Baradero, a cargo de la fiscal Karina Marino, quien ordenó las primeras medidas periciales sobre el automóvil y la recopilación de testimonios para reconstruir la mecánica del hecho.



