Doce de Octubre se aprovechó de la falta de efectividad y los errores defensivos de Matienzo, y lo goleó

Es difícil explicar un partido donde el equipo que terminó goleado jugó bien, por momentos muy bien, pero finalmente se comió 4 goles.

Porque fue así. Matienzo intentó llevar las riendas del partido al menos en tres cuartas partes de los 90’, pero la falta de efectividad y las ventajas que dio en la zona defensiva lo dejaron sin nada.

Doce de Octubre fue un canto a la efectividad -llegó 5 veces y convirtió 4 goles-, y cuando Claudio Figueredo movió el banco se quedó con el partido.

Los primeros 45’ fueron totalmente para Matienzo. González y Demetrio eran unos pulpos en mitad de cancha para quitar la pelota y el ultimo también para jugar, y una vez que la conseguían se la daban al “Chaco” Romá -cerebro y calidad de este equipo-, para que se juntara con los de arriba y así llevar peligro al arco de Franco Viñales.

En los primeros 15 minutos el pressing que hizo Matienzo sobre la pelota fue brutal y 12 de Octubre no lograba encontrarla.

Llegando el 1 a 0 sobre los 22’, cuando Romá ganó una pelota en ataque a la salida del área del rival, derivó el esférico para “Tito” Martínez, este la hizo correr para el “Colo” Martínez, y este que remató fuerte, pero la pelota pegó en Gauna, se elevó y entró pegada al travesaño ante la atónita mirada de Viñales.

Después del gol, Matienzo siguió siendo el dueño del campo y la pelota, pero cuando se arrimaba al arco rival se equivocaban en el último pase o aparecía alguna pierna salvadora de los jugadores de Doce, que no le permitía plasmar en la red lo que generaban.

 

Gol de Doce

Sobre los 28’, y en uno de los rimeros acercamientos que tuvo a Doce al arco de Gómez, un tiro libre en forma de centro que ejecuto Jaureguizar, le cayó en los pies a Figueredo -recibió increíblemente solo en la puerta del área chica-, quien con mucha calidad definió contra un palo para poner el empate. Primera llegada y gol para la visita.

Penal errado

Dos minutos después, Gabriel Martínez -de lo mejor de Matienzo-, maniobró por el sector izquierdo del área grande y Laucinotti le cometió penal. Lo pateó el mismo Martínez, abajo sobre el palo izquierdo, pegó en el caño y Salió para el centro del área. En dos minutos le metieron un gol impensado y encima erró un penal.

Después lo tuvo Bastón Díaz, tras un tiro libre de Gabriel Martínez, definiendo casi cayéndose y la pelota que se fue al lado de un palo con el arquero vencido-

Complemento

Los segundos 45’ comenzaron con Matienzo siguiendo en la búsqueda del encuentro, pero ya sin la movilidad del primer tiempo.

En los primeros 20’ contó con cuatro situaciones de gol, que son difíciles de explicar cómo no terminaron dentro del arco rival. Primero “Tito” Martínez la tiró por arriba del travesaño solo ante el arquero; después lo tuvo Romá con un remate colocado junto a un palo que se fue cerca: después casi lo hace en contra Gonzalo Chávez, quien intentó rechazar un centro envenenado y casi la clava en un ángulo, pero lo salvó el arquero y la última, talvez la más increíble, Viñales dio un rebote largo ante un remate de Romá y ahí apareció Braian Salinas, solito y a dos metros del arco, pero increíblemente la tiró por arriba.

La hecatombe, la debacle total

A los 24’ llegó el segundo gol de Doce de Octubre y en ese momento se le vino el mundo abajo a Matienzo. Tiro libre sobre el área y Ramírez, increíblemente solo, cabeceó de pique al suelo y venció a Leopoldo Gómez. Inmerecido por donde se lo mire, pero hay un viejo axioma en el futbol, que se comenzaba a hacer realidad: “Goles que se erran en el arco rival, se sufren en el propio”. Y exactamente fue así.

Matienzo siguió yendo -le anularon un gol a Yacuzzi por posición adelanta- y daba la impresión que la visita iba a empezar a tener ventajas a la hora de la contra. Y fue así. Federico Acosta, uno de los que entró desde el banco en este mix que armó el “indio” Figueredo pensando en la Copa Federación, convirtió dos verdaderos golazos ´para poner el resultado final.

Decir que fue inmerecida la derrota de un equipo que perdió por goleada seguramente es difícil de creer, pero créanos, Matienzo lo pudo haber ganado, pero no lo pudo hacer por errores propios.

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