En las últimas horas, la información sobre el cierre de la planta que la multinacional tiene en la ciudad de Campana generó preocupación por la suerte de los 110 trabajadores que se desempeñan en el lugar, el impacto que puede llegar a tener en la actividad industrial de la región y, sobre todo, por la incertidumbre de no saber si fue una cuestión puntual en esa ciudad o si puede trasladarse al resto de las plantas que la empresa tiene en nuestro país; entre ellas, Bunge Ramallo.
Fuentes consultadas por SNR HOY dieron a conocer que esta decisión se habría tomado luego de un extenso proceso de análisis y de la evaluación de distintas alternativas operativas y comerciales, lo que los llevó a discontinuar las operaciones industriales de producción de amoníaco y tiosulfato de amonio en la planta en cuestión.
Esta medida respondería a una combinación de factores estructurales que, desde hace años, vienen afectando la viabilidad y sostenibilidad de esta actividad. Entre ellos, se encuentran las limitaciones de infraestructura y tecnología propias de una planta con más de 50 años de operación, así como los cambios registrados en las condiciones del mercado y en el abastecimiento de insumos.
Asimismo, confirmaron que este cierre no afectará al resto de las plantas que la multinacional tiene en el país.



