Juliana es una chica que en el mes de agosto va a cumplir 15 años y su gran sueño era conocer a L-Gante, su ídolo.
Ella vive junto a su familia en la localidad de La Pelada, un pequeño pueblo de 4000 habitantes ubicado a unos 100 kilómetros al norte de la ciudad de Santa Fe, y cuanto se enteró que él iba a estar en Ramallo, les dijo a sus padres que quería venir a ver el show.
Ellos le dicen que sí, pero no solo eso, María Corvalán, su madre, habló con Virginia Tissera, la organizadora del recital en el puerto local, y allí se comenzó gestar la sorpresa.
Alejandro, su padre, y María la trajeron hasta Ramallo, fueron hasta el hotel donde se alojaba L-Egante y donde se iba a realizar la conferencia de prensa, porque allí los esperaba Virginia. Ella, cómplice de la sorpresa, los hizo pasar hasta el lugar donde estaba el cantante para que se saque una foto. Observaron desde atrás de bambalinas la conferencia de prensa, cuando terminó, abrieron el cartel que había escrito sobre una cartulina y luego llegó el momento de la foto, además de recibir una gorra de regalo.
Un par de horas después, cuando L-Egante estaba sobre el escenario, siguieron las sorpresas para la cumpleañera, porque la invitaron a subir y ahí, el artista le dijo que le regalaba la fiesta de cumpleaños -va a ser el próximo 4 de agosto- y un teléfono celular.
“Los sueños, sueños son, pero a veces se hacen realidad”, decía el conductor Berugo Carambula en un programa televisivo a fines de la década de los 80 y en esta oportunidad se hizo más que realidad.








