El equipo de Diego Bordi logró clasificar a la final del Torneo Clausura “Javier Yacuzzi”, de la Liga Nicoleña de Fútbol en medio de un cruce muy complicado contra Matienzo, y desató el loco festejo de toda la familia tucura.
Sonrisas, gritos, canticos y hasta algunas lágrimas afloraron de los ojos de esos casi doscientos hinchas que fueron a alentar a su equipo en un partido difícil, de muchos nervios, y que se definió en el último minuto de descuento con el cabezazo de Ramón Mazza.
Ahí se desató la locura dentro y fuera de la cancha. Los jugadores corrían, se abrazaban, cantaban y se trepaban al alambrado para compartir su felicidad con esos hinchas que le hicieron el aguante.
Un festejo que duró unos 30 minutos en la cancha, pero continuo en la caravana de regreso a Villa Ramallo y siguió en medio de la avenida San Martín frente a la sede social.
Hasta cerca de las 22:00, hinchas y jugadores, muchos aún vestidos como habían jugado el partido, seguían gritando y cantando por el logro obtenido.
“Lo más importante de todo esto es el premio al esfuerzo, al trabajo y que la mayoría son chicos del club. Eso es muy bueno para nosotros y especialmente para Diego -por Bordi-, que pone su corazón en lo que hace”, le decía Carlos Ballestrino, ex jugador del club y un continuo colaborador de la institución junto a su familia.
Ahora vendrá La Emilia, pero eso será otra historia. Aún hoy, sigan festejando, porque ¡la alegría nao tem fim!









