Los concejales van a armar una comisión para tratar la Ley que obligará trabajar a quienes no lo hacen

A fines del mes de marzo integrantes del bloque de Unión por la Patria presentaron un proyecto para modificar el reglamento del cuerpo. Esto fue a raíz de las faltas reiteradas en las que incumplen algunos ediles, tanto a sesiones, como a reuniones de comisiones y ni hablar que a muchos de ellos es casi imposibles verlos por el recinto -los motivos son muchos y a veces difícil de comprobar, pero casi nadie saca licencia-, y que tuvo su punto culmine luego de lo ocurrido en la sesión especial por la rendición de cuentas de la que no participaron los concejales Stebano y Ricciardelli.

Con esta Ley “Anticasta”, como la hemos denominado en este Portal y algún concejal se habría acordado en medio de la última sesión ordinaria, el objetivo es actualizar un reglamento que ya ha quedado antiguo e incorporar mecanismos eficaces de seguimiento, control y sanción sobre el cumplimiento del mandato de los concejales, en especial respecto a la asistencia, participación activa, presentación de proyectos y deberes institucionales.

Hasta acá vamos bien, pero el proyecto propone crear una Comisión Especial de Reforma, integrada por integrantes de todos los bloques, abierta a la participación de instituciones y vecinos. Osea, los propios concejales, entre quienes se encuentran algunos de los que menos cumplen, van a conformar una comisión que determinará la función a cumplir de aquí hacia adelante.

Ahora, nos quedan algunas dudas: ¿Cuál es el sentido de este armado? ¿Cuántas comisiones políticas conocen que haya tenido éxito? ¿Se acuerdan del fracaso de la comisión para tratar el COUT de hace unos diez años atrás? ¿Para qué están las comisiones internas del concejo?

Los concejales tienen que ser responsables de sus funciones, saber que han sido elegidos por su pueblo para que cumplan con sus deberes y si sus otras tareas laborales no se los permite -algo que puede ocurrir-, existen las licencias sin goce de sueldo.

Lamentablemente, el concejo deliberante ha ido sufriendo un claro deterioro de su imagen en la sociedad ramallense -cuidado que esto no es potestad de la actual conformación-, pero hay actitudes que profundizan aún más ese pensamiento de indiferencia sobre su accionar.

Veremos que sale, pero esperemos que los ediles cumplidores, responsables y que cumplen con sus obligaciones no se dejen influenciar por los que les cuesta bastante pasar por el concejo o lo hacen tipo “una visita de Médico”, como diría alguna abuela, y se van.

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