La situación de los ¿Ex? Trabajadores de Laboratorio Ramallo siempre estuvo al borde de la cornisa. Los empleados, desde los primeros meses de su apertura denunciaban mal trato, situaciones de seguridad laboral que no se cumplían, persecución, sueldos de miseria y un régimen tipo militar, que si no respetabas tenías que irte. Quienes lo hacían en on, inexorablemente se quedaban sin trabajo a corto plazo, y quienes preferían hacerlo en off, tiraban un poco más, pero luego se iban solos porque no aguataban la situación.
A todos esos condimentos se le tenía que sumar la total falta de acompañamiento de los referentes sindicales que tenían que defenderlos, pero no querían o no podían, expresando que desde la empresa no los escuchaban y “estaban amparados”, para que no se le pudiesen hacer nada.
Motivos más que creíbles por esos tiempos y que lamentablemente, se confirmaron con todas las irregularidades que fueron encontradas en esta empresa en los últimos meses.
Más allá de las más de 50 víctimas que costó el fentanilo contaminado, las otras víctimas, las que no tienen voz y nadie parece acordarse de ellos, son los empleados que se quedaron sin su fuente laboral.
Estaríamos hablando de unos 150 trabajadores -hasta el número exacto se desconoce por la forma de actuar de los empresarios-, que desde febrero se encuentran sin trabajo y hoy, son conscientes que regresar a hacerlo sería prácticamente imposible después de los últimos acontecimientos.
Se habla que al menos un centenar de ellos se acercaron a la oficina de ANSES para gestionar el subsidio por desempleo, pero hay otros que aún esperan pacientemente lo que pueda ocurrir.
Hoy por hoy, y teniendo en cuenta el avance de la causa, sería un milagro que puedan volver a funcionar como laboratorio.








