El cierre de listas para las próximas elecciones legislativas del 7 de septiembre dejó mucha tela para cortar y situaciones que marcan a las claras lo que ha sido con el paso del tiempo el desgaste de los partidos tradicionales en la republica argentina. Primero le pasó al peronismo, que con el tiempo pasó a ser justicialismo y luego fue cambiando de nombre, según se lo ocurriese al armador o referente de turno.
Este domingo le llegó el turno a la UCR, que luego de 42 años ininterrumpidos participando en elecciones ya sea con su tradicional Lista 3 o formando alguna coalición -así llegó al gobierno el ex intendente Filpo y con esa misma metodología estuvo durante 12 años en el poder Ariel Santalla-, en esta, como partido, la estará mirando desde afuera.
Dirigentes sueltos dieron el salto a HECHOS, pero en su gran mayoría quedaron fuera de todo. De antemano se notaba una situación rara, se los veía como dormidos, esperando la orden que bajase de provincial y ahí ponerse en movimiento. Una orden que nunca llegó o no los convenció, pero que finalmente los dejó afuera del juego.
Estuvieron cerca de Somos Buenos Aires -ahí se decía que el armador serpia el Prof. Gustavo Perie-, pero finalmente esa posibilidad se cayó, hasta el ex intendente salió eyectado por los aires de ese espacio, y comenzó el silencio de radio.
Habrá que esperar algunas horas más hasta la confirmación de las listas -vio que en el arte de la política todo es posible, se arma algún artilugio y aparecen las banderas y las boinas-, pero hoy todo indica que el radicalismo dejó de ser una opción para el electorado ramallense.
La gran duda es si será algo transitorio o si lo único que va a quedar del partido es el Comité Ramallo y el Subcomité de Villa Ramallo.








