La fiesta del torneo Apertura de la Liga Nicoleña fue una verdadera fiesta tanto adentro como afuera de la cancha y que seguramente será recordada por mucho tiempo.
Adentro, los 22 protagonistas jugaron cada pelota como si fuese la última, sabían que había mucho en juego y afuera estaban las 5.000 almas que querían festejar.
Lo logró la mitad pintada de azul y naranja, pero la otra mitad, los que no pudieron festejar, se fueron con la cabeza en alto porque hicieron todo lo que estuvo a su alcance para quedarse con la corona. Sobre el verde césped, jugándole de igual a igual -y hasta por momentos superándolo- a uno de los equipos que hace un tiempo viene siendo de los mejores de la Liga, y afuera, en las tribunas, llenando al 80% una de las cabeceras y sin dejar de cantar en un solo momento.
“Llegaron temprano y no pararon de cantar”, le contaba uno de los trabajadores del estadio a snrhoy.com.ar a la hora de aún sorprendido por la pasión de esa hinchada fiel, que acompaña al “Gral.” A todos lados y que ayer se volvió triste, pero que tienen que tomarlo como el envión para ir por muchos más en lo que viene a corto plazo.
Un amor incondicional y que les hizo erizar la piel hasta a sus propios jugadores, que apenas salidos de la manga miraban hacia la tribuna hasta sorprendidos por ese apoyo multitudinario.
¡Salud General San Martín!, el benjamín de la Liga Nicoleña, que se hizo hombre a los pocos meses de llegar.











