Este jueves y como ocurre todos los 7 de agosto, el pueblo católico argentino se movilizó para rendirle su homenaje a San Cayetano.
La fecha se instauró en nuestro país en el año 1930, en medio de una gran crisis que atravesaba nuestro país, y a partir de ese momento lo eligió como su intercesor ante las necesidades laborales.
En Villa Ramallo se lo recordó ante un nutrido grupo de vecinos en la plaza de la localidad, donde se reinauguró una ermita donde se encuentran las imágenes de la virgen y del santo patrono del trabajo, y luego se partió en procesión hasta la esquina de Barberis y San Martín, la clásica esquina del galpón de Pascualito Alonso, para participar de la misa en su homenaje.








