En los últimos días se conoció un informe del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) dando a conocer que durante el segundo semestre de 2025 la pobreza alcanzó al 28,2% de la población del país relevada a través de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH). Pero, el resultado para las ciudades de San Nicolás y Villa Constitución estuvo por encima de ese porcentaje con un 33,8% y esto las posiciona en el sexto lugar entre los lugares más afectados por la pobreza.
Este porcentaje de pobreza para estas ciudades de la región se vino acrecentando en los últimos años, pero se habría desacelerado respecto al semestre anterior, según el informe en cuestión.
Con estos números que, realmente son muy preocupantes, la gran incertidumbre está centrada en la actualidad del distrito de Ramallo. Un lugar que hasta no hace mucho tiempo atrás se lo denominaba como privilegiado por la movilidad económica que le daban la empresas existentes, el sector agropecuario y, en menor medida, el turismo.
Nadie puede negar que la situación económica que se vislumbra en sus calles por estos tiempos está por debajo de la actualidad que se vivía no hace mucho tiempo atrás y que se ve plasmada en la caída de las ventas en los comercios -ingresan en este grupo hasta aquellos donde se venden alimentos-, la gran cantidad de personas sin trabajo y la presencia de otras, que hurgan dentro de los capachos de basura para ver que pueden encontrar, pero que ahora va más allá de lo material para poder comercializar y hasta buscan comida.
El panorama en el ámbito nacional es desalentador porque los números positivos que al gobierno les da la macroeconomía no se ve reflejado en la económica del día a día, la del hombre y mujer de a píe, que cada vez ve más comprometida su situación laboral y económica.
En lo que respecta a Ramallo no se conoce si existen números estadísticos que permita colocar en números su actualidad, pero ver lo que pasa en las ciudades vecinas tiene que ser un llamado de atención.








