El último domingo, el inefable arbitro Jonathan Correa le impidió a Defensores de al menos traerse un punto de su visita a Atlético Escobar. Más allá de las faltas menores que casi siempre cobró para el local y amonestar a gran parte del equipo de Pieralisi, el juez el partido no se quedó con eso y vio un penal por una falta de Marnini, que fue al menos un metro afuera del área.
Generalmente hay árbitros que de antemano sabes que te pueden sacar un as de la manga y por diferentes motivos llegar a perjudicarte con sus fallos, pero todo se circunscribe a inclinar la cancha un poquito, cobrarte algún penal dudoso, sacarte alguna amarilla demás o en yunta con el juez de línea anularte un gol por una supuesta posición adelantada o no cobrar una situación de estas características para el equipo contrario. Pero el bueno de Jonathan pasó todos los limites y cobró un penal afuera del área, estando ubicado de frente y a menos de cinco metros del lugar de la infracción.
Los hinchas granates pusieron mucho hincapié en redes sociales sobre lo que fue el apoyo explicito que el club Defensores de Belgrano le hizo a “Chiqui” Tapia y Pablo Toviggino ingresando con la bandera defendiendo la “persecución” judicial en su contra y a pesar de eso lo terminaron perjudicando frente a un rival menor.
Esa actitud en su momento fue muy criticada por los simpatizantes del club y los amantes del futbol en general, pero viendo lo ocurrido el domingo, tendrían que preguntarse qué pasaría si no se sacaban esa foto o se pusiesen de punta con la AFA y el Concejo Federal. Olvídate de ganar un partido.
Al parecer y a pesar de todo el ruido que existe alrededor del arbitraje argentino, sobre todo en el ascenso, sigue habiendo hijos y entenados, y Defensores está en el segundo grupo.









