El pasado fin de semana se jugaron las semifinales de ida del torneo de primera división del fútbol femenino de la Liga Nicoleña. Los encuentros se disputaron en la cancha de Somisa (tercero en la clasificación, que enfrentó a Matienzo, el segundo). Para los partidos de revancha, la acción se trasladará al estadio de El Fortín, el líder de la fase regular, que tendrá la oportunidad de definir como local ante Regatas, el cuarto clasificado.
La decisión fue exclusiva de la Liga y para tomarla, no se tuvieron en cuenta las posiciones ocupadas por cada club al finalizar la competencia -sostienen que no existe la ventaja deportiva-, sino que la entidad aplicó la potestad que tiene en este tipo de situaciones, según informó oficialmente su Coordinador de Deportes, Emanuel Acosta.
Una posición más que valedera y respetable, pero que puede originar malos entendidos o dudas, porque esta es una postura que, mirándola desde lo deportivo e incluso desde lo económico, claramente perjudicó a un equipo por sobre otro -en este caso a Matienzo-, omitiendo el mérito obtenido en la tabla general y lo dejó sin la localía en al menos uno de los cruces.
Además, el equipo de Somisa aprovechando o no esa localía, se quedó con el partido de ida por 3 a 2 y llega con ventaja a la revancha.
Tal vez, y atendiendo a la voz oficial, la normativa con la que se manejó esta situación presente algunos grises que sería oportuno aclarar para evitar suspicacias. Es justamente lo que ocurre en esta oportunidad, con un Matienzo que se siente perjudicado -aunque no lo expresen formalmente- y queda en el ambiente la sospecha de que se benefició a Somisa por su presunto mayor peso político en las decisiones del Departamento de Fútbol Femenino.



