El último domingo, los incidentes producidos al terminar la definición por penales en el partido final entre Regatas y La Emilia -donde se consagró campeón el equipo náutico- empañaron lo que hasta ese momento había sido un espectáculo que se desarrolló sin ningún tipo de conflicto.
Nada hacía prever el bochorno que se vio después, con jugadores de ambos equipos lanzándose trompadas y patadas ante una cierta pasividad de la policía, que se vio superada por los hechos en términos numéricos e intervino en el embrollo recién cuando los ánimos se estaban calmando.
El plantel de La Emilia esgrimió que todo se produjo producto de los ademanes y cargadas que los futbolistas de Regatas le hicieron a su parcialidad -aún se desconoce cuántos habrían sido los involucrados-, lo que terminó con jugadores de ambos planteles repartiendo golpes a diestra y siniestra.
Lo cierto es que, más allá de quién haya iniciado los incidentes, hubo otra parte que los continuó, y todo terminó con un integrante del cuerpo técnico de Regatas internado en observación por los golpes que recibió en la cabeza.
Desde la Liga, más allá de repudiar lo sucedido, dejaron en claro que ningún resultado justifica las agresiones o conductas que atenten contra la integridad de los protagonistas, al tiempo que adelantaron que se elevarán todas las actuaciones e informes correspondientes a los organismos disciplinarios competentes, encargados de analizar los hechos y determinar las sanciones que pudieran corresponder.



