Este miércoles falleció a los 75 años en la ciudad de San Nicolás, Ramón “El Choni” Álvarez, producto de un paro cardiorrespiratorio.
Hablar de “El Choni” era sinónimo de hacerlo de supuestas actividades delictivas que habrían tenido epicentro en la vecina ciudad, pero con ramificaciones en otros distritos; por ejemplo, Ramallo, con “El Criollo”, uno de los clásicos “quilombos” de las décadas del 80 y 90, que habría sido de su propiedad.
Durante décadas, al “Choni” Álvarez fue considerado un verdadero personaje que vivía fuera del marco de la ley en San Nicolás y la región. También se lo consideraba un “intocable” por la supuesta relación de amistad con políticos de relieve en el ámbito nacional, motivo por el cual muchas veces zafó de ir a la cárcel, según se dice en la vecina ciudad.
Atravesó distintas etapas y estuvo preso varios años luego de que finalmente la justicia lo encontrara culpable de un homicidio que se produjo en su ciudad, hecho por el cual también cayó uno de sus colaboradores. Al obtener la libertad, habría decidido vivir con perfil bajo: ya no se hablaba de él y solo se sabía que estaba transitando un cáncer.
Murió el hombre de las mil historias -algunas verdaderas y otras que se fueron creando con el aumento de su mala popularidad-, que seguramente perdurarán y se agigantarán con el paso del tiempo.
El crimen que lo llevó a la cárcel
El 6 de septiembre de 2010, el Tribunal en lo Criminal N° 1 de San Nicolás lo declaró penalmente responsable del delito de homicidio junto con Ángel Ayala por el crimen de Alcides Percara, un hecho ocurrido a fines de 2007 que tuvo fuerte repercusión en la comunidad. La sentencia fijó una pena de 15 años de prisión para Álvarez y de 14 años para Ayala.
En aquella resolución, el Tribunal descartó las agravantes de alevosía y ensañamiento. Por ese motivo, no hizo lugar al pedido del fiscal Patricio Múgica Díaz, quien había solicitado la prisión perpetua para ambos acusados.
Además, los jueces absolvieron a Álvarez del delito de apropiación y omisión de restitución indebida de varios equinos pertenecientes a Lorenzo Ferreyra, conflicto que había originado los hechos que terminaron con la muerte de Percara. Sin embargo, sí lo responsabilizaron por resistencia a la autoridad al momento de su detención.
La sentencia fue adoptada por unanimidad por los tres magistrados que integraban el Tribunal. Entre los elementos de prueba considerados determinantes figuró la declaración que Alcides Percara realizó antes de fallecer, en la que señaló a Ramón “Choni” Álvarez como la persona que le había propinado la golpiza.
También tuvo peso el testimonio de Lorenzo Miguel Ferreyra, quien declaró haber visto cómo trasladaban a Percara, gravemente golpeado, hasta su campo. En ese relato identificó a Ángel Ayala como una de las personas que arrojó a la víctima por encima de una tranquera y sostuvo que el vehículo utilizado pertenecía a Álvarez.
Durante el juicio, la defensa intentó demostrar que la muerte no guardaba relación con la agresión sufrida y pidió la absolución de los imputados por el delito de homicidio. En el caso de Álvarez, solicitó que solo se lo responsabilizara por lesiones graves, mientras que para Ayala requirió la absolución. Sin embargo, el Tribunal rechazó ese planteo al considerar que los médicos presentados por la defensa no aportaron una explicación científica concluyente sobre el fallecimiento.
Otro de los aspectos centrales del debate fue la causa de la muerte: los jueces respaldaron el informe elaborado por los peritos oficiales que realizaron la autopsia. Ese estudio concluyó que la víctima falleció como consecuencia de una lesión lacerante en la arteria hepática, lesión que no pudo desvincularse de la golpiza sufrida días antes.
En cambio, los médicos convocados por la defensa habían planteado la posibilidad de que el fallecimiento se hubiera producido por un aneurisma en esa arteria. El Tribunal desestimó esa hipótesis al considerar, entre otros aspectos, que ninguno de esos profesionales había examinado personalmente a la víctima y que ese tipo de aneurisma constituye un cuadro de muy baja frecuencia.
Con esos fundamentos, el Tribunal confirmó la responsabilidad penal de Ramón “Choni” Álvarez y Ángel Ayala como coautores del homicidio de Alcides Percara.



