¡Sin término medio! La LNF pasó de buscar la implementación del VAR a suspender la fecha por falta de pago a los árbitros.

(Fotografía Deporte en Foco)

La noticia fue tomando forma como un rumor alrededor del mediodía del viernes, pero se confirmó sobre la media tarde de ese día: los árbitros del Colegio de la Liga Nicoleña de Fútbol habían decidido no jugar ante el incumplimiento en los pagos de algunas de las instituciones que participan de la competencia.

Al parecer, las deudas se venían repitiendo en el tiempo, pero desde la Liga Nicoleña salía el dinero que permitía cumplir con los “pitos” y la actividad se jugaba con normalidad.

¿Qué pasó ahora? Fácil, desde la Liga se cansaron de tapar los agujeros, dijeron «nosotros no vamos a poner la plata» y no se jugó.

Lamentablemente no se dio a conocer el nombre de los clubes que incurrieron en este retraso -los que sí pagan piden a gritos que se difunda el listado- y por lo bajo se tiran algunas puntas para que se puedan hacer elucubraciones que le hagan poner la “jeta” al periodismo: «para armar buenos equipos tienen plata, pero no para pagarles a los árbitros» o «no vayan a creer que son solo los clubes chicos los que deben», son algunas de las frases que circulan, pero sin precisiones ciertas sobre quiénes son los deudores.

Lo que llama poderosamente la atención es que, mientras desde la Liga presentan selecciones en cuanta competencia organiza el Consejo Federal o la Federación Norte -aunque muchas veces no le importen a nadie-, o salen colectivos para hacer “bulto” en las reuniones que arman desde la casa madre del fútbol del interior -como en el caso de Salto-, o “sueñan” con implementar el VAR en la competencia interna, la realidad choca de frente cuando algunos de los clubes afiliados (los dueños de la Liga) no pueden pagar a los árbitros, no tienen baños en condiciones, los vestuarios dejan mucho que desear, la prensa no tiene las mínimas condiciones para trabajar y tantas otras falencias que se observan domingo tras domingo, en parte de los escenarios donde se disputan los encuentros.

Ni hablar del fútbol femenino, con suspensiones de fechas que a veces son difíciles de entender, competencias sin ningún tipo de equivalencia, con equipos invitados que solo compiten en esta competencia y con decisiones al menos discutibles a la hora de las definiciones, cuando la Liga o el Departamento del Fútbol Femenino se toma la atribución de decidir localías por sobre el mérito deportivo, como le ocurrió a Matienzo ante Somisa en el Torneo Apertura de este año.

O la telenovela mexicana que se armó con el caso de Sánchez FC, que finalmente lo mandaron a jugar el torneo Paralelo, después de muchas idas y vueltas, marchas y contramarchas, y con un decisión final que no quedó del todo clara.

Cuando la miras por afuera, parece que en la Liga Nicoleña está todo bien: superávit económico, árbitros bien empilchados, clubes contentos y sonrisas por acá y por allá con la Federación Norte y el Consejo Federal. Pero, cuando hilas finito, escuchas a algunos dirigentes en off cuando reclaman por decisiones del Comité Ejecutivo, reniegan y denuncian por el nivel de los árbitros y -ahora también- del Tribunal de Disciplina, al haber quienes sostienen que se penalizaría usando la doble vara, esto deja en claro que no todo lo que brilla es oro y que las camisetas, las semillas para las canchas y la esponsorización no están tapando el bosque.

Tal vez, políticamente hablando, convenga todo lo que se hace para estar lo más cerca posible del poder futbolísticos del interior del país, pero muchas veces no te sirve de nada si tenés una competencia interna que muestra grietas y reclamos por todos lados.

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