Esta tradición milenaria proviene del norte de nuestro país. Se celebra cada 1 de agosto y la creencia dice que hay que beber tres tragos en ayunas para obtener sus beneficios, aunque los más supersticiosos sostienen que deben ser siete, según quién defienda esta postura.
Lo cierto es que, con el paso del tiempo, esta costumbre se extendió a todo el país: ya sea en un club, un bar, un comercio o en casas de familia, es un ritual que se cumple todos los 1 de agosto.
En Ramallo, uno de los lugares emblemáticos para ir a tomar una copita -o varias, ¿por qué no?- es el bufet del club Independiente. Allí, los hermanos Gabriel y Gustavo De Rosa son los encargados de prepararla con un mes de anticipación para servírsela a los parroquianos que van pasando, sin prisa, pero también sin pausa, a cumplir con la tradición.
Hoy el anfitrión fue Gabriel, quien recordaba que, desde el momento en que tomaron posesión del lugar allá por fines de la década del 90, comenzaron a cumplir con el ritual. Este fue muy esperado por los clientes tradicionales, pero también por aquellos que se acercan al lugar para disfrutar de su copita.



