El gobernador de la provincia de Buenos Aires salió del hotel NH Provincial -donde estuvo hospedado por unas horas tras inaugurar la 35.ª edición de los Juegos Bonaerenses- y fue sorprendido por varias delegaciones que se hospedan en «la feliz».
Recibido al grito de «¡Presidente, Axel, presidente!», el mandatario se prestó muy amablemente a los pedidos de fotografías. Entre ellas, la delegación de Ramallo aprovechó para pedirle, entre besos y abrazos, que posara con la campera que utilizarán durante toda la semana.



